El Gótico


A finales del siglo XII y durante todo el XIII, se asistió a la creación de nuevas ciudades y al auge de un clero que circulaba libremente por ellas. Perdió importancia la estricta organización monástica de la época anterior, con sus poderosos abades, sus monjes estudiosos y sus siervos agrícolas encerrados en comunidades. La sociedad y la economía cambiaron radicalmente.. También se transformó la actividad religiosa; los monjes cistercienses, no tan ricos e ilustrados como sus hermanos cluniacenses( llamados los monjes negros por su hábito), pero sí más generosos y abiertos, se pusieron hábitos blancos y construyeron monasterios modestos, con paredes encaladas y con amplios ventanales para recibir la luz del sol.
Comenzaba el arte gótico, destinado a tener una importancia decisiva en las grandes ciudades del Norte de Europa, donde la luz escasea y los muros gruesos del románico chocaban con el nuevo espíritu religioso, más optimista, en el seno de la población urbana.
Los ciudadanos querían templos altos, con ventanales a los lados, recubiertos por vidrieras, y con grandes rosetones en las fachadas que dejasen pasar la luz del sol desde su salida hasta el ocaso. El arco ojival y la complicada bóveda de crucería en sustitución del arco de medio punto y la bóveda de cañón, permitían elevar la altura de los templos. Una sabia disposición de columnas, pilares y bóvedas, conseguían que el peso del edificio no recayera de modo uniforme en toda la extensión de los muros laterales, sino sólo en algunos puntos de los mismos, convenientemente reforzados mediante contrafuertes y arbotantes. Así aquellos antiguos muros del románico, bajos, macizos y compactos, podían elevarse y aligerarse, admitiendo grandes aberturas para dar paso a la luz del exterior.
Icono IDevice Sabías que ...
El término «gótico». Este término apareció en el Renacimiento. Fue empleado por primera vez en el siglo XVI por el historiador Giorgio Vasari, con sentido peyorativo, para definir un arte a su juicio muy inferior al de la Antigüedad clásica, un arte propio de godos, es decir, de «bárbaros». Fue en el siglo XIX cuando el Gótico fue revalorizado por los movimientos nacionalistas y románticos europeos, y en la actualidad se considera universalmente como uno de los períodos más brillantes del mundo occidental desde el punto de vista artístico.

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