El Románico

Catedral de Santiago de Compostela

En el año 1000 la población europea estaba aterrorizada por el miedo al fin del mundo (milenarismo). En el Apocalipsis de San Juan se decía que mil años después de Jesucristo el diablo, bajo la apariencia de un dragón, saldría del abismo en el que le había encerrado un ángel, causando la desolación en la Tierra. En aquella época, muchos interpretaron que la segunda oleada de invasiones que asolaron el continente europeo, las epidemias y otros fenómenos extraordinarios como eclipses y cometas que se estaban produciendo por aquellos años anunciaban que el fin del mundo y el juicio final estaban próximos.

Pasado el año 1000 sin haberse producido el temido Fin del mundo, los cristianos lo interpretaron como una segunda oportunidad que les concedía Dios, Nuestro Señor, para salvarse, llevar una vida más ordenada y hacer el bien. Como agradecimiento a esa segunda oportunidad, se empezaron a construir iglesias y catedrales de gran belleza, por toda Europa Occidental.

El Románico surge en la región francesa de Borgoña, a finales del siglo X como un forma de construir de la Orden Benedictina que tiene su casa madre en la abadía de Cluny (Francia). Este nuevo estilo se extendió a través de los caminos de peregrinación, especialmente el de Roma y el Camino de Santiago.

Se le llamó Románico por que nos recuerda al arte Romano.

El Románico se extiende por los siglos XI al XIII, es decir por el final de la ALta Edad Media

Icono IDevice Sabías que ....

1ª) Durante la Edad Media hubo numerosas Herejías. Entre las más importantes estaban la de los Cátaros franceses o Albigenses, y la de Pedro Valdo. A principios del siglo XIII, el Papa Inocencio III, convocó una Cruzada contra los Cátaros que prácticamente quedaron exterminados.

2ª) Las Cruzadas eran ejércitos cristianos que convocaba el Papa, con la finalidad de recuperar los Santos Lugares que habían caído en mano de los musulmanes. Hubo ocho cruzadas.

3ª.- La Tregua de Dios se estableció en el Siglo XI, y prohibía los enfrentamientos bélicos desde la noche del viernes a la mañana del lunes. En un paso posterior se incluyó en la tregua el Adviento y la Cuaresma. Estos esfuerzos se hacían así para limitar los daños de las guerras privadas que no podían ser suprimidas de raíz. La pena era la excomunión.

 


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